Calificación

En el mercado del arte la disparidad de los precios de un artista con otro de su misma generación es  muy llamativo, porque no se debe a  la técnica, los temas, la época o el estilo. Aunque es cierto que cada una de estas cosas cuenta, otras cosas influyen en precio de venta.  En este texto hablaremos de algunos criterios importantes para tener en cuanta cuando se establece una operación de compra venta.

Debemos empezar por hablar de la venta en sí, una obra alcanza su mayor precio de venta en una subasta o cuando sale al mercado después de haber estado en una colección privada o pública por algunos años. A eso se le llama mercado secundario. Aún en el mercado secundario la obra debe reunir ciertos requisitos para una venta exitosa.

1 – Prestigio o renombre: esto aplica no solo a la obra en cuestión, sino también al autor o artista. Lo que se entiende como prestigio tiene que ver con la importancia de la obra dentro de un contexto histórico, incluso cuando se trata de una obra contemporánea. ¿De qué forma ha influido esta obra a otros artistas o de qué manera ha roto paradigmas?, qué se ha escrito sobre ella y de qué manera es vista y acogida por los especialistas. Sabemos que no todas las críticas irán en el mismo sentido, pero incluso la crítica negativa hará que resalten ciertas cualidades de la obra. Otras formas de sumar prestigio tienen que ver con la galería o casa de subastas que la ofrece, las exposiciones en las que fue vista, quiénes han sido sus dueños y la carrera del artista. 

En un subapartado podemos poner la 2 – Proveniencia: es decir a qué instituciones, colecciones o personas ha pertenecido y por cuánto tiempo. La historia de la pieza ha de ser no solo rastreable, sino demostrable, los catálogos razonados, los contratos, los endosos y facturas comerciales dan fe también de la legalidad de esta adquisición por todos sus dueños anteriores.

La proveniencia ayuda también a respaldar la 3 – Autenticidad de la pieza, incluso cuando se trata de autores de la Colonia. Hay otras formas (pruebas químicas) para establecer la edad de una pintura o una escultura, también hay peritos especializados en ciertos períodos históricos y artísticos que pueden extender certificados de autenticidad, pero es mucho más sencillo cuando la historia completa de la pieza es demostrable gracias a documentos de su época y a todo tipo de referencias bibliográficas y hemerográficas. 

En otro apartado podemos hablar ya del mercado del arte. Este opera como cualquier otro, es decir, el valor de un objeto estará siempre supeditado a lo que se está dispuesto a pagar por él, independientemente del valor histórico o estético. En este caso importa mucho más la 4 – Demanda: La demanda depende de la reputación del objeto y del artista, pero esto no es algo que permanezca inmóvil, sino que es cambiante y dependerá en gran medida de la visibilidad que tengan tanto la obra en cuestión como el artista mismo. Por esta razón a muchos artistas contemporáneos se les trata como una marca. Los documentales,  exposiciones, críticas y libros especializados vuelven a poner en la mira de los coleccionistas ciertas piezas o artistas/marca que son una inversión “segura”.

5 – Inversión: Muchos compradores se deciden a comprar arte como una forma de usar el dinero en un bien que va a generar alguna ganancia en un plazo de tiempo relativo. Así que consideran por encima de otras cosas la demanda que hay en el mercado de obras como la que piensan adquirir, el precio al que la pueden comprar y también la facilidad con la que puedan venderla en un futuro. Para el que quiere hacer una inversión, el prestigio y la demanda serán muy importantes.

subasta

Para estos compradores y para los que se sienten un poco temerosos o inseguros el 6 – vendedor llámese Galería, casa de subastas o dealer es muy importante. Estos tres actores cuentan con distintas funciones en el mercado, pero igual que la obra o el artista los precios a los que pueden vender dependen de su prestigio y confiabilidad.

Para cerrar podemos hablar de las cuestiones que atañen más a lo artístico en sí. En este apartado podríamos hablar de la 7 – originalidad de la obra, por originalidad entendemos, no solo lo que se refiere al tema o la forma en la que es tratado, sino también a la cantidad de obra que se produjo. En el caso de la fotografía, por ejemplo, mientras menos ejemplares se imprímen, el precio es mayor, lo mismo pasa con la escultura (vaciado), el video, etc. No sobra decir que cada impresión, tiraje o producción debe ser planeado de antemano y ser explícito a la hora de cualquier compra-venta pues afecta de manera muy directa el precio de la obra.

8 – Materiales y dimensiones: estos afectan el precio de salida de una obra en la primera venta, es decir del taller del artista o galería al primer comprador, generalmente se intenta recuperar el costo de la producción y obtener algo de ganancia. Los materiales y la dimensión de la obra son importantes al comprador desde la primera vez que entra en contacto con la pieza. Amor, odio o indiferencia son las reacciones inmediatas y las más importantes para sacar o no algo del taller.

9 – Conservación: aunque este es un aspecto muy importante decidimos agruparlo en las características más artísticas pues se trata del material en sí. Es muy importante que la obra no esté golpeada, decolorada, deformada o rota. Aunque hay excepciones indiscutibles como las piezas arqueológicas o algunas que han sobrevivido cataclismos, lo ideal es que esté en las mejores condiciones posibles para garantizar larga vida al objeto.

10 – Legislación: Es importante tener en cuenta que para comprar una obra hay que estar siempre enterado de la legislación del país en el que se adquiere, ya que algunas de ellas, como en el caso de las piezas arqueológicas, no pueden salir del país de origen. En otros casos los aranceles hacendarios de importación y exportación exigen declaraciones detalladas de la naturaleza de la obra y tarifas onerosas, que incrementan su precio final. 

Finalmente, nos parece que es muy importante hablar de la diferencia entre el arte y el mercado del arte. Cuando la obra es comercializada en un mercado secundario la ganancia no pasa a las manos del autor. Esto sucede en la mayor parte de las ventas, por una razón muy simple, cuando alguien trabaja para agradar al mercado, lo que crea es un producto, a diferencia de el arte, en donde es muy importante la forma en la que está planteado, cómo se construyó, a qué responde. Podemos decir que hay cosas agradables y decorativas que no nos interpelan, pero el objeto artístico siempre va a exigir de su público una mirada inteligente.