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Acciones territoriales y de paso ¿a dónde va el performance? ¿se nos va a morir?
Notas Sobre Arte Para Un Conejo por Víctor Súlser.

Si uno habla de la muerte de una disciplina artística ¿de qué esta hablando uno? La pintura ha muerto infinidad de veces pero deambula por allí, viva o de menos eso parece. Me pregunto por la salud del arte acción a propósito de una muestra en Ex Teresa Arte Actual. El lugar, una antigua iglesia transformada en centro cultural, fue famoso por sus actividades en torno del performance art o arte acción en décadas pasadas. Este año no tuvo ni festival internacional o nacional de performance, evento central en su anterior calendario de actividades. En su lugar, alrededor de las mismas fechas apareció la exposición ACCIONES TERRITORIALES / Muestra de arte actual.

Acciones Territoriales

Al inicio de sus actividades en los años 90 Ex Teresa se dedicaba al arte alternativo. En la actualidad el término arte alternativo luce bastante cadavérico. El performance va perdiendo espacios y luce menos vital que hace más de 20 años. Así que esta desaparición o transformación del festival de performance en una muestra de arte contemporáneo es un giro fundamental en este estar o existir de eso que alguna vez se llamó performance.

Preguntarme por la posible muerte del performance es de alguna forma una cuestión al margen. El día de la inauguración de la muestra ACCIONES TERRITORIALES, el miércoles 5 de noviembre, arriba a la plaza del Zócalo una marcha por los estudiantes muertos y por los desaparecidos de Ayotzinapa. Podía uno pasar por una Plaza de la Constitución con el alumbrado público apagado y en medio de una emotiva y concurrida manifestación política; después a una calle de distancia dirigirse a Ex Teresa Arte Actual para sentir la pertinencia de una muestra que gira entorno de los conflictos políticos y sociales alrededor de diferentes conceptos de territorio. Al mismo tiempo percibiendo todo desde esa futilidad que le transfiere a todo la presencia de la muerte en nuestras vidas; a pesar de lo cual continúo este escrito sobre arte. Y la pregunta sobre el performance es una pregunta al margen de una muestra de arte actual sobre la cual escribo.

02 fragmeto de la publicacion la ley del monte

 En este contexto vibra de manera particular el conjunto de fotos documentales del mexicano Mauricio Palos; fotos sobre el territorio de las autodefensas en Michoacán y Guerrero; los conflictos en las pasadas elecciones; Ciudad Juárez; la práctica de la cacería deportiva en áreas peligrosas por la presencia del narcotráfico. De esas imágenes me conmueve una pareja de novios seguido por un cortejo nupcial, va por la calle de un pueblo desafiando la prohibición del crimen organizado de hacer actos públicos; una boda como forma de resistencia. Un conjunto de buenas fotografías con intención plenamente periodística y documental tocando las tensiones presentes en el ambiente nacional; la violencia por la criminalidad ligada al narcotráfico y el profundo descrédito del Estado mexicano.

Es indiscutible que documentar, retratar directamente, es relevante a nuestro momento. Quizás por esto una muestra de arte contemporáneo incluye a un fotorreportero. Pero lo que marca una definición de la muestra es que las piezas son resultado de investigaciones, registros, entrevistas, grabaciones e indagaciones técnicas. Aquí encontramos un ejemplo de una amplia tendencia en el arte contemporáneo de proceder en términos de procesos de investigación quizás paralelos a una estética presente en el periodismo, las ciencias sociales o el activismo.

Yollotl Alvarado nos entregar el efecto de ironía involuntaria de las palabras ante una cámara de el fotógrafo Willy Zousa; autor del video y las fotografías que forman el Museo Monumental Itinerante México en tus Sentidos que ocupó el zócalo capitalino en 2010 y que se ha presentado en varias partes del mundo. Junto al monitor donde vemos hablar al fotógrafo está una bandera mexicana autografiada por Willy Zousa. El discurso es grandilocuente, con frases clichés de superación personal aplicadas a la realidad nacional. Es evidente la intención del artista de hacer visible el discurso detrás de las imágenes del fotógrafo publicitario y su cursilería. En la sala están próximas las fotografías que muestran el México con enormes conflictos retratado por Mauricio Palos; con lo cual se remarca la artificialidad de un publicista que quiere ver no lo negativo sino esa magia que según él le proporciona una toma perfecta donde sea que apunte su cámara.

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Dentro de un estilo más sobriamente documentalista está la pieza de la chilena Claudia del Fierro quien aborda la existencia, persecución y muerte de un grupo guerrillero en una región de Chile llamada Neltume. Proyecciones en video con el paisaje del lugar, entrevistas, tomas de fotografías y objetos; físicamente presentes periódicos de la época y una maqueta que recrea un puesto guerrillero. Por otra parte la colombiana Carolina Caycedo presenta un video, también una documentación, sobre la vida en el río Magdalena en el cual se construye la presa del Quimbo; voces de los habitantes, vistas del río y de la construcción, explicaciones sobre la resistencia a la construcción de la presa; este trabajo se articula con otra pieza donde se proyectan en paralelo los mapas del río Yuma en Colombia y el río Yaqui; puntos de colores marcan los lugares donde se realizaron actos de resistencia.

Procesos de documentación directos y sobrios, con formulas de visualizar los resultados ya conocidos. Se agradece la seriedad del trabajo que nos da a conocer luchas por los recursos naturales o episodios de la guerra sucia en Latinoamérica. Y me quedo en medio de una contradicción; pues no puedo negar la pertinencia de estos trabajos y el interés del material desplegado al mismo tiempo que lo recurrente de los procedimientos me aburren.

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Para apreciar una pieza de Juan Caloca, una audioguía te hacia recorrer desde Ex Teresa al interior del Palacio Nacional. Una investigación sobre los lugares y un episodio histórico son entretejidos en un relato donde diferentes tiempos confluyen; teniendo como eje la intervención militar norteamericana en el siglo XIX y un grupo de mexicanos que colaboran con la invasión. A la vez se describe una acción a ejecutar por el participante dentro de Palacio Nacional. La acción no la ejecuté pues los acontecimientos de los últimos días hicieron difícil el acceso a Palacio Nacional. Unos días después de la inauguración de la muestra otra marcha concluyó con un altercado generado por la quema de una de las puertas de Palacio Nacional. Días después cuando hice el recorrido de la audioguía es imposible la mitad del recorrido que sucedía dentro de Palacio. Me quedé frente a la puerta quemada mientras la voz del artista hablaba sobre la falta de protestas frente a la situación actual; las cuales irónicamente ya habían estallado contradiciendo su discurso; Juan Caloca hablaba de un acto subrepticio invitándote a unirte a una especie de resistencia al orden actual; y un giro de la historia actual dejaba fuera la mitad de la acción propuesta por el artista y volvía extemporáneo el tono emotivo de su discurso en torno de la falta de protesta. Esta dislocación volvía para mí esta pieza mi favorita de la muestra.

El dibujo está presente en dos obras. Una pieza de la estadounidense Hillary Mushkin que dentro del proyecto Incendiary Traces condujo una sesión de dibujo en el puesto de control y visualización de las cámaras colocadas en la ciudad de México. Es apreciable la ironía desplegada en este vigilar a los vigilantes, y que nosotros los vigilamos a velocidad de lápiz mientras ellos nos vigilan con la velocidad de la tecnología contemporánea. Otro proyecto de dibujo es el de el costarricense Oscar Figueroa Chaves quien traza líneas sobre el papel bordando mechones de cabello tomado de chinos dibujando elementos de vías férreas; señalando la construcción del ferrocarril en Panamá y Costa Rica por trabajadores originarios de China. El producto gráfico no resulta muy interesante y la operación de señalar a los trabajadores por medio de cabello resulta pertinente pero nada más.

Otra propuesta implica al dibujo y la fotografía a manera de retoma de materiales encontrados en una biblioteca y librerías de la ciudad de Iquitos, en el amazonas peruano, para despojar a gráficas educativas y científicas de sus contenidos y a fotografías de sus pies de foto para por medio del video darles otra lectura y narrativas. Los peruanos Gilda Mantilla y Raimond Chaves convierten en abstracción ejemplos concretos de la construcción de una imagen científica, artística o popular de un territorio; con un elegante resultado visual que cuestiona las narrativas de las cuales partieron pero que no apunta afortunadamente a ninguna solución panfletaria respecto a dichas narrativas sobre la selva, la ciudad y el territorio.

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Por el contrario una pieza completamente panfletaria es la presentada por el colectivo Astrovandalistas. En el espacio un laser comunica a dos computadoras; es la prueba técnica de que así como los pulsos luminosos viajan por una fibra óptica la luz puede viajar por el aire. En las computadoras una frase te aclara que puedes comunicarte por ellas sin espionaje del Estado. En medio de un centro cultural tenemos cinco o siete metros de autonomía respecto al Estado porque dos computadoras se comunican por medio de un laser. El asunto no da para entusiasmarse; cualquier acto revolucionario de tan cortas dimensiones y poca funcionalidad tiende a provocar tristeza.

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Dentro de la muestra había dos cosas que eran acciones presentadas ante el público. Una era el acto de escribir tallando con un clavo una tabla roca. El artista Juan Pablo Macías día a día escribe parte de un texto de Albert Kimsey Owen; un socialista utopista estadounidense que fundara lo que se convertirá en la ciudad de Los Mochis en Sinaloa. Tan oscura y críptica referencia es interesante y a la vez induce a una triste melancolía; rememorar las viejas utopías de cambio social con un acto lento y trabajoso. Quizás la utopía es sólo un tortuoso empeño personal; un hacer a contracorriente de uno mismo y lo impráctico de la tarea a emprender. El día de la clausura de la muestra se observa como con mayor premura y menor legibilidad el texto acaba cubriendo buena parte de la tabla roca.

La otra acción transcurrida en la clausura de la muestra el 19 de noviembre es lo más parecido a lo que alguna vez aconteció en los festivales de performance; pero a la vez es diametralmente opuesto. En contra de aquello que fue consigna entre los performanceros de la presentación directa de una acción totalmente diferenciada de la presencia escénica de un actor representando en términos teatrales; lo que acontece es un “Juego todavía escénico” a cargo de Ricardo Díaz y un par de actores que en sí realizan una serie de acciones simples; ver un video y escuchar música, caminar, pararse; hacer un juego corporal en donde el trío, todos juntos, sostenido en los travesaños de una silla intentan de uno a uno pasar sin tocar el suelo a otra silla, pierden el balance una y otra vez. Todas estas acciones podrían ser arte acción, performance art, pero la actitud es de quien actúa en sentido teatral y para aclararlo aun más una voz en off empieza hablar sobre los conflictos del actor que se actúa a sí mismo, sobre la narrativa que se narra a sí misma; quizás sobre un tema recurrente del teatro contemporáneo en crisis con la construcción de la representación y la imposibilidad de construcción de una narrativa. Es paradójico, esta crisis lleva al teatro a ejecutar algo que antes se llamaba “performance” y actualmente llama la atención que en medio de su crisis narrativa el teatro o los escritores lleguen a ese punto de presentación de acciones simples y directas; quizás su conflicto está a tono con ciertos discursos críticos y académicos que a cada paso se plantean los problemas de un doblez en la realidad que elude lecturas simples y la escritura se escribe a sí misma, la crítica se escribe a sí misma; todo da vueltas en un barroco laberinto de espejos donde resulta que el teatro se representa a sí mismo y acaba ejecutando acciones simples pero tiene que traer a cuestas su discurso de representación. Y unos actores manipulan una puerta y la sostienen en medio de la nave principal; actúan que tocan y en efecto no tienen espacio alguno hacia donde abrir la puerta sin marco y al final se repite el comienzo; un hombre ve un video y escucha una canción que se repite y se repite.

Y una muestra de arte actual culmina en el punto donde empezó el primer ciclo de Ex Teresa en los festivales de performance, presentando acciones simples. Pero desde un punto distinto acorde a nuestro mareo actual con la conciencia de que toda acción, escritura y lectura es una construcción. Una interesante muestra curada por Daniela Lieja nos presenta piezas resultados de procesos, acciones en su mayoría relacionadas con procesos de investigación y documentación que resultaron extremadamente pertinentes en un momento en que una matanza de estudiantes en el municipio de Iguala señala de manera ineludible que la violencia, la falta de legitimidad del Estado, las pugnas por el control material y simbólico del territorio son los temas centrales.

Me quedo con un par de piezas que comentar; una de ellas es una avalancha poco abarcable de videos. El programa de charlas y talleres que me hace preguntarme por lo inasible de una muestra contemporánea en todas sus dimensiones.

Una exploración al archivo de Ex Teresa mostraba una sala llena de documentos escritos e impresiones en las paredes con conjuntos de imágenes en alto contraste en blanco y negro. Documentación de un evento de performance de años pasados Terreno Peligroso / Danger Zone. Sobre las paredes las impresiones en papel bond tenían algo de esquela mortuoria y nada mostraba imágenes claras de acción alguna y todo eran como siluetas y sombras. Sobre el performance diré que es mal síntoma que desaparezca el principal evento que sucedía en México sobre esta disciplina. Por lo demás no hubo mucho ruido al respecto, en realidad el festival murió tan de a poco que pareciera que se fue sin darnos cuenta. Y en su lugar el espacio es ocupado por el arte contemporáneo; que a su vez puede contener al performance, o no.

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