Seleccionado de la tercera convocatoria de Dossier

Calificación

“En estas imágenes, cual imprecaciones, Adrián Canío nos devela un origen común, un relato de inocencia en la denuncia. La helada mecánica de la foto versus la ávida arcilla, la inercia de las instantáneas ante la mano que dibuja buscando huellas saladas, estos retratos de todos y de nadie, para un ojo que no quiere mirar”
(extracto del texto curatorial, por Andrés Gigena)

Alguna vez nos cuestionamos el porqué del mármol o del bronce? Qué hace a algunos inmortales, y a otros simple material de descarte? Cómo decidimos qué olvidar y qué recordar? Lo decidimos nosotros o, en muchos casos, nos lo sugieren o imponen?
El objetivo es una reflexión sobre quienes escriben la historia, la dudosa selección de los próceres de mármol en contraposición a quienes sólo se les ha permitido el olvido.
El proyecto consta de capturas fotográficas realizadas a bustos de arcilla, deshechos ni bien son fotografiados. El mismo bloque de barro da vida a una contínua “construcción-deconstrucción” de seres que nacen y mueren, en un intento de abordar la temática del olvido, la temporalidad, la ausencia, la muerte. Se trata de una búsqueda de rastros en un camino sinuoso pero ininterrumpido, imitando el andar de las almas por el misterioso sendero de la reencarnación.
El barro como elemento sensible, generador de memoria fugaz de momentos perdidos.

Dedicada a los olvidados de siempre.