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“En nuestra sociedad actual, llena de objetos y ruidos, quizá no haya

mejor forma de conmemorar la ausencia que con el silencio y el vacío.”

Elena Blanch

Podrá haber clases medias, bajas y altas, pero la más importante es la clase trabajadora. Lo que suena en los anuncios políticos como los ‘luchones’, en canciones de grupos mexicanos hablando sobre la sociedad como “alma obrera”.

Hoy en día escuchamos en esas mismas referencias tanto en anuncios de propaganda política como en canciones de aspecto social, frases como “todo sube excepto el salario” o “la carencia va a la alta y el salario a la baja”. En los noticieros y espacios de opinión se habla sobre un México decepcionado, que siempre ha estado con este ánimo, cansado de escuchar promesas que, o nunca se hacen realidad; o los logros de apoyos son pequeñitos en comparación a la inmensidad del problema. Se habla de una población cada vez más inconforme con la relación trabajo-remuneración económica.

Entre los grandes problemas que aquejan a la población mexicana, están la corrupción, la falta de seguridad y el desempleo. Por si fuera poco, además de la oleada de violencia en la que se ve atrapado el país desde hace unos años, donde ha habido un gran índice de muertos y desaparecidos por diversas causas vinculadas a la violencia, la población también se ve sumida en la problemática para encontrar un trabajo digno.

Existe en México una falta de ingresos decentes, lo que contribuye a la ausencia de calidad de vida digna. De ahí, que exista un descontento en la población, aun siendo uno de los pueblos más alegres en el mundo.

Pero todas las voces de descontento parecen ser inútiles, dado que seguimos sin respuesta al problema, sólo se puede concluir que estas voces no son escuchadas, son mudas, se convierten simplemente en parte de los números estadísticos del INEGI. Sin voces, sin nombres, sin rostros.

En México, se levantan antes del sol a atender en la central de abastos, a levantar a los niños, llevarlos al escuela y luego ir a laborar, a trabajar el campo del cual no sólo se beneficia nuestro país con las exportaciones de algunos frutos y vegetales; con salarios mínimos, horas extras no pagadas, e incluso niños y adolescentes ayudando a sus padres que viven al día sin oportunidad de planificar para el futuro.

Sin voces, sin nombres, sin rostros, sólo números. Según el último censo de población, en México somos 112,336,538(1)personas. De acuerdo al tercer trimestre de 2014 52,448,710 personas son económicamente activas, de las cuales 28.9 millones se desenvuelven en empleos informales(2), mientras que 2.7 millones se encontraban desempleadas. El número de defunciones reportado por el INEGI en el 2012 fue de 602,354, del cual 26,037 fueron víctimas de homicidio(3); mientras que el número estimado de víctimas tomadas por la violencia desde la guerra contra el narcotráfico se calcula en 85,000(4). El número de desaparecidos reportados en 2014 fue de 5,810 (5), y 8,000 es el número desde el comienzo del periodo presidencial hasta mayo de 2014.

Los Olvidados busca darle forma a los números que conforman a México mediante la representación de rostros ausentes y mudos con esculturas que emulen el cascarón de estas personas. Busca ofrecerles una piel que aluda a aquello que debería contener; siendo así, que “La obra desaparece y sólo existe en la reconstrucción mental del espectador. Es la desaparición total a la vista, sólo queda la ausencia, el recuerdo de una presencia que el tiempo de inmediato, ha convertido en pasado, […] muestran vacíos, y como fruto de ellos, silencios; son obras mudas en las que el vacío, el silencio y la desaparición se transforman en materiales para crear la <<escultura de la ausencia>>.(6)


1.INEGI.

  1. Informador.
  2. Excélsior especiales.
  3. The World Post.
  4. SEGOB. Base de datos del Registro Nacional de Datos de Personas Extraviadas o Desaparecidas.
  5. Elena Blanch en Conceptos Fundamentales del Lenguaje Escultórico. P.33