Calificación

Todos los dibujos de esta serie siguen el mismo esquema fundamental: hojas de papel en las que se encuentran pequeños círculos que contienen diferentes imágenes dibujadas en claroscuro: una vela, un incendio en un bosque o en una casa, un automóvil envuelto en llamas, una hoguera rodeada por una multitud, una constelación, una bomba de hidrógeno, un volcán, etc. Cada una de estas suscita historias diferentes, pero el tema que le atañe a todas es la luz; son un intento por producirla en el papel, y por aludir a algo que se podría llamar su naturaleza fundamentalmente misteriosa.

Ahora, ¿qué es eso de “la naturaleza fundamentalmente misteriosa de la luz”? se trata, inevitablemente, de algo difícil de definir de forma directa. No hay cómo negar que la física se ha encargado de explicarnos el funcionamiento de los fenómenos ópticos, de señalar que la luz es una forma de radiación electromagnética, de determinar su velocidad, su dualidad onda-partícula, etc. Pero, incluso después de su paso por los laboratorios, de su disección meticulosa y su descripción matemática, la luz que vemos excede toda explicación. Es a ese excedente al que se refiere la palabra misterioso. Para terminar de aclarar el asunto cabría, quizás, una analogía. Esta tiene lugar hace algunos millones de años, la protagoniza un humano primitivo que tiene su cabeza apoyada sobre el pecho de otro y oye, por primera vez en su vida, el retumbar, profundo, periódico y húmedo de un corazón. Él no sabe nada acerca del sistema circulatorio, pero se asombra, y se pregunta de dónde proviene ese sonido. Con el tiempo se descubre que no hay quien no tenga por dentro, luego, que los muertos tienen pechos silenciosos, después se descubrirá el corazón, a cada vena se le asignará su nombre, y vendrán las arterias, las capilares, las arritmias, el colesterol y el marcapasos. Ahora que todo eso se sabe ¿existe acaso otra forma de reaccionar frente al fenómeno de la vida que no sea el asombro? ¿Que no sea ese mismo asombro paleolítico? Todo esto viene a que la vida es otro ejemplo de cosas que son misteriosas, la lista podría incluir también a la música, la muerte, las matemáticas, la risa, los bostezos y, una vez más, la luz.

Hay una cierta peculiaridad de este proyecto que está ligada con la técnica específica del dibujo con grafito sobre papel. Por un lado, con estos materiales la imagen se forma a partir de trazos sobre el papel en blanco, y, por el otro, la ilusión de una luz que brilla sólo se puede lograr dejando espacios del papel sin trazo alguno (ni el borrador puede devolver la sensación de brillo a una zona que ha sido marcada por error). Teniendo en cuenta estas dos condiciones técnicas, uno se da cuenta de que aquello que es el tema de estos dibujos, es decir la luz, es lo único que no ha sido dibujado.  

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